Recent Posts

martes 2 de febrero de 2010

Palabras...


Intentaba curarme de esta rara sonrisa. Que en el fondo era triste. Que en el fondo era… tristeza. Leo la Biblia para recapacitar. Para recapitular. Raro. Por una extraña inversión de factores logré sentirme alegre después del Eclesiastés.

—qué hay con el Eclesiastés…

—está muy bien escrito.

—te estás poniendo sentimental.

—no olvides que ahora soy padre.

—…

—ahora pienso en el futuro, y en el pasado, como en una de esas películas que sabes que viste, que no puedes recordar, que al final no recuerdas nunca sino hasta que la vuelves a encontrar, por casualidad, a altas horas de la madrugada…

—soy tu psicoterapeuta o tu cliente en los negocios?

—… además, he descubierto que no puedo pronunciar algunas palabras sin sentirme… agredido…

—no me digas.

—unas atraviesan toda mi vida y otras, apenas las menciono ya me están irritando o… alegrando.

—por ejemplo…

—no, papá… mamá, familia, hogar, asfalto, sol, negocios…

—esas son las malas palabras?

—a veces sol me genera una sensación distinta. Pero las demás, junto con otras… cerdo, camión, robot… el espanto es inmediato!

—te estás…

—canción, por ejemplo, me alegra el día. Supermercado, corbata, piano, magnolia… tuve una novia que se llamaba así…

—me voy, nos vemos, no es el momento de…

—cállate…

—…

—lo siento. ¡Cállate! Esa palabra… me atraviesa la sien como un insecto, siento que tengo jugo en la cabeza…

—algún jugo en especial…

—camión, esposa, engullir, estornudar… mierda…

—mierda…

—no la repitas!

—mierda, discúlpame!

—maldición, esa tampoco me gusta!

—tranquilo…

—tranquilizante, péndulo, en general muchas palabras esdrújulas… las siento venir, me dan fiebre…

—no sabía que fueras tan sensible a las palabras…

—no sabes nada.

—no…

—sí… sí es una buena palabra.

—sí es una buena palabra. quieres otro trago? Que tal esa palabra, trago, ejeje, es una buena palabra, no?

—trago, sí. pero vamos a los…

—claro, mira, estos son… los precios

precios es buena. Preciosa, preciosidad, preciado… toda una familia de buenas palabras.

jueves 21 de enero de 2010

...

Tiempos agrios y dulces, asombrosamente todavía vivos.

Disfrutando del vértigo.

Adorándolo en los relucientes y ronroneantes artefactos de latón.

En toda clase de hierros y cajas,

Que la tierra conservará y oxidará bajo su mano húmeda algún día.

Lo vi hace poco en una de esas películas y fue muy alegre.

Ficcionaban el anodino pero agradable mapa de nuestra desaparición.

La tierra se engullía todo, con su paciencia.

Nosotros le dejamos nuestra mierda, simple materia para ella,

Con la que puede jugar por siglos con su inteligencia silenciosa

Y creativa.

Nuestros gigantescos pedos son enterrados. Como si enterrar fuera

De veras lo más bello.

El aire fluye, la atmósfera se densifica.

Rayos de sol calibrados con la inteligencia divina enhiestan

La nueva inteligencia, rugen los demás animales y domina

Otra vez el más fuerte, que es siempre el mismo hálito,

Como el diástole de la edad de la carne en un pequeño rincón

De la nada. De la nada toda.

De la nada toda que hoy adoramos y respiramos porque nos ha engullido.

El pájaro que debutó para nosotros esta madrugada desde el alambre.

Calentarse al sol como tantas criaturas.

Qué sol, quejas de la gente que gira en torno al tv, en la ciudad, que gira en torno al dinero, en torno al corazón humano, que a su vez sangra en todos nosotros,

En torno a nosotros mismos, tierra nuestra, el sitio donde señala la gran flecha

Del tesoro.

lunes 18 de enero de 2010

Haití

"La pobreza irrumpe en la vida del observador acomodado como los terremotos: un catálogo de brotes inesperados que hieren el planeta de forma fugaz y que tras los minutos de espanto van siendo alimento de la amnesia colectiva, excepto para las víctimas supervivientes. No suele tener memoria la pobreza. Mejor dicho: no se suele hacer memoria para explicar la pobreza.

Algunos países son como la pobreza: fogonazos efímeros que surgen en los informativos de la noche mientras la muerte y la violencia ilumina su territorio. Al pasar la desgracia, la guerra o la caricatura de la crueldad vuelven a quedar dormitando en la sombra del olvido mediático. Haití es uno de los mejores ejemplos de esta enfermedad del milenio. Aunque estos días se saturará el universo de imágenes y frases que incluirán Haití en su gramática, en otras tantas jornadas el pequeño país del Caribe volverá a dormitar en el olvido. Su historia es la de la desgracia. La genética de su desgracia está en la historia". Frontera D


miércoles 6 de enero de 2010

Ponerse hacia Júpiter..

Somos afortunados. Serán diez nuevos años para no hacer nada. Por lo menos para no hacer nada útil o valioso salvo destruirnos. Contra una pared o contra una mujer. Contras las ampoyas de este valle donde vivo o contra uno de estos cielos estrellados. O, quién quita. Podríamos incluso no estrellarnos. Ser puro freno. Ir por ahí pisando el acelerador pero con la fórmula de bajarle a la velocidad cada que. En fin. Ya. Sí. Pero me dirán que no hay como estrellarse. Meadas prohibidas en las paredes de las iglesias. Drogas, sucedáneos de toda índule. Perriódicos como los de oy dhía. Vivir es esforzarse decía el poeta, o sea, destruir el pecho contra el día. Porque pueden ser largos los días. Plenos de tonterías. Uf. Hasta podría morirse uno… de la risa. O de gripa, como parece que morirá un amigo mío que me lee poemas mientras tose fuertemente y cada que tose arroja una voluta de humo negro.

—qué mierda es eso.

—smog.

—pobre.

—por lo menos puede uno escupirlo todo. siempre te he dicho, el cuerpo humano, el universo. ayer le mostré a mi mamá algunas fotografías del telescopio espacial y si vieras la cara que puso.



domingo 3 de enero de 2010

Poema para leer frente al fuego


Qué de mí sin esos periódicos
Que llegan humeando, con puntas de ceniza
Qué de mí sin esas bombas que hacen saltar
Todo por los aires
Siglo del aire y el fuego
Aire para el gran pedo de smog que nos propulsa
Fuego de todo lo que penetra a gran velocidad
En la atmósfera azul del planeta
Para qué un planeta
Sino es para enseñarnos a volar con él por los aires
Manos, trenes subterráneos, aviones, edificios
Hoteles y rincones que vuelan por los aires
Música para mis oídos apocalípticos
Porque yo, un ser pleno de siglo,
Me solazo contemplando la ceremonia de nuestra
Coronación, la corona es de fuego
Fuego eterno que anunciaron los profetas
Fuego purificador
Ya no es el tiempo del fuego inocente
Con el que encendimos las fogatas para bailar a su alrededor
Ahora la moda es volar alrededor y por entre el fuego
Hacer el amor con el fuego
Ahora que saboreamos lo que es vivir bajo las señales
Encendidas de alerta, de cuidado, de peligro
El hombre es de carne y sabemos lo bien que sabe la carne
Cocida en el fuego

viernes 18 de diciembre de 2009

Sonia


-cómo estaba muy solo me compré una de esas muñecas.

-vaya.

-sí. No te imaginas lo mucho que cambia la vida de una persona cuando ya no está… enteramente solo.

-supongo.

-uno pide la muñeca un día y se la prometen para el día siguiente. Así que la esperé durante todo el domingo. No llegó. El lunes por la tarde, ya muy preocupado, llegué al edificio con mucha incertidumbre. “Señor C, hay un paquete para usted”, me dijo el recepcionista. “Mi muñeca”, pensé, y el corazón comenzó a saltarme en el pecho. Para mí no había diferencia entre mi nueva muñeca y cualquier otra cosa valiosa. Es más, era lo más valioso que mi bolsillo roto me había permitido comprar. Hasta aquel fin de semana viví solo. Luego tuve allí la muñeca.

-y qué tal?

-al principio es raro. Cuesta olvidarse de antiguas costumbres sexuales. Viene el remordimiento, la sensación de que jamás podremos reinsertarnos a una vida… común y corriente.

-baj, ¡qué es tal cosa!

-eso me dije, sí, jejee, eso. Fue la semana del pudor. La guardé en el armario de mi habitación y evité desearla durante toda esa semana. Hasta que no aguanté más y una noche de insomnio fui hasta el armario, decidido. Tomé la caja. Pesaba, pesaba como una mujer real. Y, sin mirarla siquiera, sin leer las instrucciones, la puse en la cama y me acosté a su lado… dormí como quien vuelve de la guerra.

-y qué tal estuvo?

-esa noche no la toqué. Sólo (bajando la voz) solo quería ver como se sentía estar acompañado… mierda. Se sentía muy bien.

-bueno, qué marca era la muñeca?

-jeje, a eso iba, sí, eso es lo que resulta más… extraño. Al día siguiente, luego del trabajo, me pareció oír algo raro en el apartamento. El televisor estaba encendido. No me sorprendió, es apenas natural que los electrodomésticos enloquezcan. Abrí la puerta suavemente y caminé despacio, cansado, hasta el televisor. Entonces la vi. Sí, así como lo oyes. Allí estaba ella. ¡Tenía puesto su babydoll rojo y estaba viendo televisión con toda comodidad!

-¡una auténtica esposa!

-“Hola”, me dijo. ¡Yo-yo-yo no sabía que hablaba!

-¡Pero si son las mejores!

-¡Jamás me habría alcanzado el dinero!

-Ya estaba allí.

-Mmm, le dije, “hola”, le dije, había vuelto hacia mi su cara de piel acaso demasiado tersa. Con la medialuz del televisor se veía tan… “Ven, acercate”, me dijo. “Como te llamas?”. Se lo dije. “Tenemos que conocernos mejor, mi nombre es Sonia”. ¿Hablas? “¡Claro que hablo! Hasta tengo un dispositivo de emotividad modelo 2009 y también incluido el programa de sentido del humor para muñecas del doctor Caligari. Soy una autentica Sonia-2009 de Dick & Asociados”. Y bien, cla-claramente habrá sido un error… “Nada de error, soy perfecta. Ven. Tócame. Puedes tocarme”.

-uy.

-jujuy.

-uyuyuyui.

-¿así que te gusta la tv?

-Tengo un dispositivo de aprendizaje. Puedo aprender sobre todo lo que veo en la tv.

-¿Qué más tienes?

-Mis tetas pueden proyectar cosas en el cielorraso.

-Quiero ver eso, le dije, y entonces se destapó ambos senos y comenzó a proyectar en el techo cosas bastante interesantes.

-Te gusta el cine clásico, has visto Garganta profunda? Soy buena.

-su piel era como crema. Su voz era tan dulce que daban ganas de tragarla. Era de factura suave y muy esbelta. Debiste verla caminando por la casa en su babydoll rojo. Pasamos una semana de amor loco. El viernes por la noche creí que estaba enamorado. Hasta que me pidió mi tarjeta de crédito.

-cómo?

-Qué esperas, nene, soy una modelo bastante buena. Puedo hacer lo que quieras.

-Pero si ya pagué por ti, maldita sea… Terminé por darle mi tarjeta. Me alcanzó para otra semana. Cuando me quedé sin dinero ya no podía darme cuenta. Creí que mi pajarito iba a dejar de funcionar. Tanto lo usé. Y desperté en el hospital. Por eso estás aquí. Ya no tengo a donde ir, amigo mío. Y tienes que ayudarme a encontrar a esa bestia.

-l'amour précieux.

domingo 13 de diciembre de 2009

Recuerdo..

una de mis primeras conversaciones intelectuales. "Tiene dibujitos?" me preguntó mi amigo. "Claro, sino el libro no tiene gracia". Yo creía lo mismo que mi amigo. Mucho le ayudó Doré al Quijote, por ejemplo, o a Milton. Pero pst, prr, Doré, Milton, baj, cuando lo que me interesaba era hablar de mi modesta incursion en elcomic esperpéntico. Si el lector logra sentir tanto placer como yo al ver esas nubes de humo que sueltan los personajes estoy salvado. No digamos nada de los diálogos, tan poco finos. La cierta magia de imaginar que un dibujito nos habla de entre una celdita. Máxime, cuando el personaje siempre es más feo que uno, más anti-locuaz que uno. O quizá goza de una de esas locuacidades raras, que lo obligan a pasar de esto a lo otro con deportivo desdén por la linealidad, la coherencia, la gramática...
¡Qué viva el comic, esa bonita manera de perder el tiempo! ¡Qué levanten la mano los que en su infancia devoraron las aventuras de Tintín! ¡Nos espera el nunca jamás!

Suscripción a este blog

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

Aj